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fórmula la descubrió una amiga mía en el libro
de una partera y yo la refiné. Allí servía especialmente
para aliviar molestias de pechos inflamados y sensibles. También
ayudaba, por ejemplo, después de dar de mamar, a contrarrestar
los efectos de la gravedad.
Las esencias tienen un efecto muy sutil pero intensivo. El agradable
aroma y el maravilloso aceite dan, en mi opinión, aún
más placer al masaje de pechos, que ya he integrado por completo
en mi arreglo personal de la mañana y de la noche.
Sin embargo, dejar la botella en el cuarto de baño ya es un simpático
recuerdo para realizar tan agradable ejercicio. Escogí el aceite
de jojoba como base, pues por su alto contenido en vitamina E es bueno
para el cuidado de la piel.
Además, no hay realmente ningún aceite, sino extracto
de plantas a partir de las semillas de un arbusto. Por eso se conserva
durante tanto tiempo y no se pone rancio. Al mismo tiempo, no es grasiento,
de manera que nuestro masaje no es aceitoso. Las esencias las mezclo
en cuarto creciente, con amor y energía de corazón, y
las dejo en la ventana hasta luna llena, para que se impregnen del poder
de la luna lunera.
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