Nuestra capacidad para dar es proporcional
a nuestra capacidad para recibir.
En el masaje Chi Nei Tsang las manos son nuestro principal instrumento
físico. Las manos son el punto de transmisión en el que
la energía que fluye por la estructura se pone en contacto con
los demás.
La secuencia de la Palma de Buda consiste en una serie de movimientos
realizados con los brazos, coordinados con la estructura, para incrementar
el flujo energético a través de las manos.
En la práctica individual, algunos de sus movimientos ayudan
a limpiar y a potenciar los diferentes puntos energéticos de
la Órbita Microcósmica.
Algunas de las posiciones de los brazos y de los dedos estiran los meridianos
músculo-tendinosos conectados con los dedos de los pies y con
la tierra.
Como resultado, somos capaces de transmitir un flujo de Energía
Creativa a otro ser, ya sea humano, animal o vegetal.
La secuencia de la Palma de Buda se puede combinar con la Respiración
de Huesos, con la Órbita Microcósmica, con los Seis Sonidos
Curativos, con el alineamiento de Abrazar el Árbol, con la calma
centrada de la Fusión I y con la actitud altruista del I Ching.
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